¡Nos vamos de España!

Hace un año que no toco el blog, pero desde justamente un año, las cosas han ido dando un giro bastante brusco, de 180º, y ni he tenido un respiro para sentarme a contaros nada.

Los que me seguís por Instagram ya lo sabréis, porque me resulta mucho más rápido y cómodo poder ir actualizando mi cuenta y contar pequeños fragmentos de nuestra vida por allí, y he podido ir manteniendo mi cuenta actualizada con más frecuencia. Así que si no me seguís aún por Instagram, ¡ya estáis tardando!

Bueno, que me enrollo, voy al grano: ¡nos mudamos al extranjero! ¡Ahí es nada! Mi marido supo de una oferta de trabajo (dentro de su propia compañía) que le interesó allá por la primavera de 2017. Era para un puesto en una de las oficinas que tiene la empresa en Estados Unidos. Lo hablamos y se lanzó a ponerse en contacto con ellos. Total, siempre habría tiempo para decir que no, pero no perdíamos nada por probar. Pasó mucho tiempo, y no recibió noticias, así que supusimos que su candidatura había sido rechazada y no le dimos más vueltas… Hasta que por invierno de 2017 se pusieron en contacto con mi marido ¡para informarle de que seguía adelante en el proceso de selección! Ya no lo veíamos tan claro, después de tanto tiempo, las cosas habían cambiado mucho en nuestro entorno… Nuestro hijo estaba por fin feliz y contento en su nuevo colegio, a un familiar muy muy cercano le habían diagnosticado esa horrible enfermedad, la muerte también de otro familiar mío hacía que la idea de irnos y estar lejos de los nuestros se haciera aún más dura.

Siguieron pasando los meses, y a 2018 solo le pedimos que por fin trajera buenas nuevas para nuestra familia (porque no os hacéis a la idea de la mala racha que llevabamos pasando desde 2016) Poco después, por febrero, citaron en Viena a mi marido para entrevistarlo (aún no entiendo por qué fue en Viena la entrevista), y finalmente en plena primavera de 2018, se pusieron en contacto para comunicarle que había finalizado el proceso de selección y que había sido elegido. Luego pasamos por una fase de negociación de las condiciones y, tras convencernos todas las condiciones, aceptó mi marido la oferta y se decidió la fecha en la que se incorporaría a trabajar en su nuevo puesto de trabajo: septiembre de 2018.

pasaportes

Desde entonces, hemos estados inmersos en una vorágine de emails, llamadas, papeleos y trámites, horas y horas de averiguar cosas por Google sobre colegios, buscando vivienda, vuelos… Primero tuvimos que renovar nuestros pasaportes y sacarle DNI y pasaporte a los niños, luego conseguir pedir cita con la Embajada de los Estados Unidos de América (que tampoco fue fácil), viajar a Madrid para poder solicitar el visado para poder emigrar y trabajar allí (luego resultó todo ser más fácil de lo que lo pintaban y todos los que nos atendieron en la Embajada nos trataron de fábula), solicitar carnet de conducir internacional en la DGT, esperar a recibir nuestros pasaportes con el visado por correo postal (se los quedan en la Embajada y luego te los envían a casa), reservar vuelos y hotel, reservar citas para visitar viviendas de alquiler allí… Qué os voy a contar, ¡una locura!

carnet internacional conducir ig

Entre todo ese caos de papeles, decidimos que mi marido se iría primero a ir abriendo camino (buscar vivienda, ir visitando coles, contratar seguro médico, comprar coche…), mientras yo me quedaba aún en España unos meses con los niños, para evitar someter a los niños a la inestabilidad de estar en un hotel un tiempo, llevarlos a ver casas, hacer trámites, visitar colegios, ver coches… En fin, algo muy aburrido y estresante para niños pequeños, y sobre todo más costoso tener que pagar hotel para 4 personas, (teniendo que comer en la calle, pagando taxis, tren o bus…) y no para una sola persona. Cuando ya estuviera todo más o menos asentado, me iría yo con los peques.

vueloavion ig

Y así ha sido. A finales de agosto mi marido cogió la maleta, se subió al avión, y se fue en modo explorador. Afortunadamente ha ido teniendo trabajo asegurado, pero igualmente ha sido una experiencia que nos ha puesto a prueba en muchos sentidos. Por ejemplo, aunque la empresa se comprometió a darnos una suma de dinero para cubrir los gastos que una mudanza internacional podría ocasionar, ese dinero no lo tendríamos hasta que mi marido no empezase a trabajar allí, a lo largo del primer mes de trabajo. Con lo cual, eso ha supuesto que todos los gastos previos de pasaportes, visados (que esto sí que es un robo a mano armada), viaje a Madrid para los visados, vuelos, hotel durante las dos primeras semanas allí, alquiler de coche para los primeros días, comer fuera, taxis, depósito para reservar vivienda, depósito para abrir cuenta bancaria, etc. ha salido de nuestro bolsillo (de nuestros ahorros, que se esfumaron -eso sí, ahora los hemos recuperado, gracias a Dios).

buscando casa

Mientras yo me quedaba aquí en España con apenas unos ahorros para pasar estos meses, mi marido se encontraba allí sin apenas unos cientos de dólares, esperando como agua de mayo que por fin le depositaran el dinero que tanto necesitábamos (y aún así, el banco se lo bloqueó durante más de una semana… ¡no veas qué gracia nos hizo!). También se alargó por desgracia su estancia en el hotel (más gastos…), porque se atrasó el momento de poder entregar el depósito y primera mensualidad del alquiler de nuestro nuevo hogar (por demoras al abrir la cuenta bancaria, número de la seguridad social, no tener historial de crédito allí, etc.), así como la disponibilidad de la vivienda… Y por supuesto, una vez que por fin pudo ir “a casa”, hubo problemas y retrasos con la compañía de gas y luz (que lo obligaron a estar duchándose con agua fría…), o lío con la compañía de internet y teléfono… Así que como véis no ha sido un camino de rosas, y por cada trámite o proceso, siempre había alguna complicación. Pero como en todo, con paciencia y filosofía, siempre se va encontrando solución a los problemas que van surgiendo y superando obstáculos paso a paso. Ya nos queda menos a nosotros para subirnos a ese avión y empezar también nosotros la aventura allí.

massachusetts boston

 

En el próximo post os contaré peculiaridades y curiosidades que mi marido se ha ido encontrando en este tiempo que lleva ya allí, ¿os apetece? Igualmente si queréis, podéis dejarme preguntas sobre esta mudanza internacional aquí en los comentarios y en el próximo post os iré respondiendo a todas. ¿Alguien en la sala que haya pasado o esté pasando por una experiencia similar? ¡Os espero en los comentarios!

 

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