FAQ: Mudanza a EE.UU.

Desde que dimos la noticia de que nos íbamos a vivir al extranjero, me han hecho muchas preguntas sobre nuestro viaje… No en el sentido de cuestionar nuestra decisión, sino porque surgen dudas y curiosidad al respecto. Así que como creo que puede resultar interesante, aquí os respondo a algunas de las preguntas más frecuentes que me han hecho.

boston

¿A dónde os vais?

Nos vamos a Estados Unidos, más concretamente al estado de Massachusetts. No me gusta revelar el nombre de la localidad en la que vamos a vivir, por respetar nuestra privacidad… Sólo nuestros familiares y amigos más cercanos saben en qué ciudad vivimos. Pero no, no es Boston. Siempre huimos de grandes ciudades (de hecho en España, tampoco vivimos en Sevilla capital, sino en un pueblo del Aljarafe). Nos gusta la vida tranquila.

¿Cómo es vivir en Massachusetts?

Pues aún no puedo realmente responder a esta pregunta, porque todavía ni he aterrizado allí. Lo único que puedo decir es que es un clima totalmente distinto al sevillano. Allí existen realmente las 4 estaciones, en verano hace calor (y humedad, al menos en la zona en la que viviremos), en otoño verdaderamente las temperaturas bajan bastante, llueve bastante y los árboles se tiñen de rojo y dorado, en invierno nieva, hay blizzards y temperaturas de hasta -17º, y en primavera empieza a derretirse la nieve, el hielo, van subiendo las temperaturas… ¡Vaya, de libro! Cuando esté allí más asentada, os actualizaré el blog para contaros realmente cómo es vivir allí, y contaros curiosidades.

¿Cómo ha surgido este viaje?

A raíz de una oferta de trabajo que encontró mi marido dentro de la misma empresa en la que él trabaja. Se supone que allí dan facilidades para la “movilidad interna”, pero lo cierto es que llevábamos años (por lo menos 7) mirando esas ofertas de movilidad interna en oficinas de otros países y ninguna salía adelante. Llegamos a creer que era todo fachada y que realmente no existía realmente ninguna facilidad a la hora de promover esa movilidad dentro de la empresa. Sin embargo, las cosas acaban llegando, quizás no cuando uno espera o cuando uno más quería, pero con paciencia acaban llegando, y quizás (aunque aún no lo sepamos) sea el momento en el que deben suceder. Y ahora llegó nuestro momento. Nuestro destino preferido (o el que teníamos en mente) no era quizás Massachusetts, sino quizás Canadá, pero no queremos perdernos esta oportunidad de vivir una experiencia así.

¿Fue difícil tomar la decisión?

Para mi marido, no. Él lo tenía clarísimo. Yo, en cambio, no las tenía todas conmigo. Ahora las circunstancias habían cambiado: un familiar muy cercano muy enfermo con esa temible enfermedad ya avanzada, la muerte de otro familiar mío, la unión y relación tan estrecha que tienen los niños con sus abuelos (a los que afortunadamente ven con frecuencia), habíamos encontrado por fin un colegio que nos encantaba a todos, los amigos que ya había hecho Hermanito Mayor…  Pero finalmente (después de meses de indecisión y de lucha interna), me dejé de darle más vueltas a la cabeza, y no dejarme llevar tanto por las emociones y mi sentimentalismo, y enfocarlo como una aventura que puede que solo la podamos vivir una vez en la vida y puede ser una maravillosa experiencia tanto para los niños (conocer otra cultura y aprender el inglés en inmersión lingüística a temprana edad -con 2,5 y 5 años) como a nosotros (vivir la m/paternidad en otro país, conocer cómo es el entorno de trabajo allí, hacer amigos de otra cultura, reforzar y no dejar que se oxide nuestro inglés, hacer turismo…). Prefiero arrepentirme por haber hecho algo, que por no haberlo hecho. Si finalmente no estamos bien allí, siempre podremos volver a España; aquí tendremos siempre a nuestras familias, amigos, trabajo y hogar.

¿Cómo se lo han tomado los niños?

Aún creo que no son muy conscientes de lo que esto va a implicar. Saben que papá se fue en avión a un sitio muy lejano, a buscar una nueva casa, un sitio donde habrá nieve en invierno, el país en el que vive Mickey Mouse (jajaja), y que dentro de poco iremos nosotros con él, nos montaremos en avión (esto sí que les hace mucha ilusión), cuando ya tenga la casa con los muebles. A Hermanito Mayor también le hemos dicho que, una vez allí, irá a otro cole, un cole nuevo, donde hará amigos nuevos… y ese tema ya no le hace tanta gracia, la verdad. Me preocupa que eche mucho de menos a su seño (la quiere muchísimo) y amigos de aquí (a los que adora a todos), y le cueste trabajo adaptarse y sufra mucho. Es un niño muy tímido, sensible, y todos los cambios le afectan mucho. Pero ojalá me equivoque y ¡me sorprenda para bien! Ya os contaré…

Si os vais es porque os pagarán una fortuna…

A ver, sí y no. Si comparamos con los sueldos de España, parece que sí. En cambio, allí el nivel de vida es muy distinto (la vivienda es muy cara, hay que pagar seguro médico…) y podríamos decir que el sueldo se queda muy parecido a cómo sería aquí un sueldo medio. Pero para los envidiosos, tranquilos, no vamos a ir a vivir como ricos. Hemos aceptado simplemente por vivir la experiencia y darle la oportunidad a nuestros hijos de tener inmersión lingüística (solamente teníamos claro que si íbamos a estar económicamente peor que en España, no aceptaríamos la oferta; lógico, ¿no?).

¿Os merecerá la pena?

Pues nunca se sabe. El tiempo lo dirá. Yo creo que tanto si es un acierto como un error, siempre saldremos ganando, porque nos llevaremos con nosotros la experiencia de haber vivido allí, habremos podido ofrecerle una educación en inglés a nuestros hijos que en España en la mayoría de centros, incluso los bilingües, sería imposible, y sin tener que dejarnos un riñón y medio. Sacrificamos también mucho: tiempo en familia con abuelos, renunciamos al que ha sido nuestro hogar durante 8 años, nuestra economía también se ha visto afectada con toda la mudanza a pesar de la ayuda que nos ha ofrecido la empresa… es realmente empezar de 0 en otro país, sin tener una red de apoyo, sin tener a nadie, y sin tener nada. Pero también es emocionante, una aventura, descubrir nuevos mundos, nuevas personas, nuevas perspectivas, nuevas formas de hacer las cosas, abrir la mente, romper barreras y prejuicios, es como volver a nacer, y eso, aunque asuste, también mola mucho (los antropólogos creo que me entenderán).

¿Cuándo volveréis?

Pues no lo sabemos. El contrato de mi marido es indefinido. Así que si queremos podemos quedarnos allí o volvernos en un par de años… No vamos con ninguna fecha en mente. Pero tampoco vamos con la idea de “nos vamos a vivir a Estados Unidos para siempre”, porque pensar eso nos daría vértigo e iríamos con una gran pena en el corazón. Queremos ir con ilusión y ganas.

¿Por qué Massachusetts?

Porque era la oferta de trabajo en el extranjero que más nos llamó la atención, junto con otra oferta que había para trabajar en las oficinas de Houston. Sin embargo, la oferta de Houston no siguió adelante (simplemente se canceló la oferta y el proceso de selección; se cayó el proyecto). Realmente nuestros destinos preferidos estaban en Canadá, en Estados Unidos, o en Alemania. Finalmente ha surgido esta oportunidad, y allá que vamos.

¿Está contento tu marido allí?

Aunque nos está echando de menos, y las ha pasado canutas al principio hasta que ha conseguido tener las necesidades básicas cubiertas (casa, luz, agua, gas…), está encantado con su nuevo puesto de trabajo. Ha sido toda una sorpresa la flexibilidad horaria que hay; realmente no miden las horas que trabajas, no pasa nada si no trabajas necesariamente tus 8 horas diarias, siempre que cumplas con los objetivos y proyectos que te asignan: no buscan que estés calentando el asiento, sino que realmente seas productivo; puedes incluso trabajar algunos días desde casa si por motivos personales así lo consideras oportuno (hace mal tiempo, tienes una cita médica, o tienes un hijo enfermo…), ¿conciliación se llama?; puedes entrar a trabajar a la hora que quieras, el té, café o leche con cacao son gratuitos, tiene gimnasio y ducha en la propia empresa, tiene un gran cubículo de trabajo, mucho más amplio y espacioso que aquí en España, y la gente (tanto los vecinos, como los compañeros de trabajo) le han recibido con los brazos abiertos, haciéndole regalos de bienvenida (galletas caseras, tarjetas de regalo para canjear en cualquier tienda…), ofreciéndole ayuda en todo momento (regalándole muebles, dejándole herramientas, etc.), y siendo muy generosos. Ya se siente completamente integrado y eso ayuda 🙂

¿Mientras tu marido está allí, estás tu sola con los niños?

Sí, así es. Por desgracia, no puedo contar con la ayuda de familiares (la edad de los abuelos y sus achaques hacen complicado que puedan realmente ofrecerse para echarme una mano), así que estoy “sola ante el peligro”. Pero con organización, y dosis extra de paciencia (y algún grito de madre histérica de vez en cuando), todo se puede. Afortunadamente, no trabajo ahora mismo fuera de casa, por lo que puedo dedicarme al 100% a mis hijos y a la casa. Hasta un par de meses antes de que mi marido se fuera, sí estuve trabajando fuera de casa por las tardes, pero lo dejé para poder centrarme en todos los trámites que teníamos por delante, preparación de la mudanza (pensábamos también que nos iríamos antes), poder disfrutar de las últimas semanas todos juntos de vacaciones y finalmente poder quedarme aquí con ellos cuando mi marido se fuera (eso sí, apretándonos bien el cinturón). Si no, habría sido completamente imposible.

¿Qué pasa con el cole de Hermanito Mayor?

Hermanito Mayor tiene ya 5 años (los cumplió en octubre), y aquí en España, aunque no es obligatoria la educación, está escolarizado y cursa 3º curso del segundo ciclo de Educación Infantil (P5). No quería que perdiera la oportunidad de empezar el curso y estar estas semanas con sus amigos y su querida seño. No vemos ningún problema en empezar aquí el curso y después continuarlo allí. Eso sí, cuando lleguemos a Massachusetts le daremos un par de semanas de adaptación y jet lag, para que vaya haciéndose el lugar, el entorno, el horario, y unas dos semanas después retomará el curso en su nuevo cole americano. Sí, ya lo hemos elegido, y justamente a fecha de hoy ya está por fin matriculado (ha sido quizás lo que más nos ha costado decidir de todo el proceso de mudanza… “sólo” nos ha llevado casi 2 meses decidirnos).

De momento estas son las preguntas más comunes que me han hecho, una y otra vez. Así que aquí os la reúno y dejo bien explicado todo. Si tenéis más preguntas, ¡dejadlas en los comentarios!

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