¡Nos mudamos!

Este verano ha sido algo atípico. Empezamos las vacaciones escolares bien, programando nuestro viaje a España para visitar a la familia y amigos, y ese era el plan hasta que sin comerlo ni beberlo, se alinearon los planetas y surgieron dos oportunidades casi simultáneamente: por un lado, unos conocidos estaban interesados en alquilar nuestra casa de España (nosotros ni siquiera nos habíamos planteado poner la casa en alquiler), y por otro lado, el jefe de mi marido tenía que irse por algo más de un año al extranjero y le propuso a mi marido su vivienda si estábamos interesados en cambiar la vida de apartamento por la vida en una casa. Era algo que tampoco nos habíamos planteado realmente, porque después de una mudanza internacional hace menos de un año, lo que menos nos apetecía era volvernos a mudar. Además viniendo de haber vivido en España en una casa con jardín, sabíamos las responsabilidades y obligaciones que eso conlleva, y estábamos disfrutando de las comodidades de no tener que preocuparnos de cortar césped, limpiar piscina, o quitar nieve en el invierno.

Sin embargo, y aunque no estaba ninguna de las dos opciones en nuestros planes (alquilar nuestra casa en España y mudarnos a una casa en EE.UU.), preferimos darle una pensada y sopesar bien los pros y contras que tenía cada decisión. Finalmente nos liamos la manta a la cabeza y dijimos que sí a todo. Aprovecharíamos el viaje a España que teníamos programado para agosto para vaciar nuestra casa y dejarla lista para alquilársela a nuestros conocidos (aunque eso implicaría sacrificar el tiempo de descanso en familia y con amigos), y hacer los trámites correspondientes; así estaríamos algo más desahogados económicamente ya que mensualmente la hipoteca de nuestra casa se pagaría con el alquiler, y nos quedábamos tranquilos sabiendo que la casa estaba en buenas manos, y las cuidarían y mantendrían perfectamente (ya sabemos todo lo que puede ocurrir en una casa que no está habitada, ¿verdad?).

En cuanto a la casa del jefe de mi marido, nos hizo una oferta de alquiler muy atractiva. Nos la dejaba a muy buen precio, con unas mensualidades mucho más económicas que las que estábamos pagando en el apartamento. Además tras visitar la vivienda, nos enamoramos del lugar. El barrio era ideal para vivir con niños, bastante más cerca de los colegios, seguíamos relativamente cerca de nuestra querida biblioteca, y estaríamos rodeados de bosque y un bonito paseo peatonal/para bicis. Nuestros requisitos en cuanto a las características de la vivienda no eran muy pretenciosos. Que no tuviera moqueta era un plus, eso sí, por las alergias de mi marido. Pero no necesitábamos más que 2 habitaciones, y con eso nos conformábamos. Sin embargo al visitar la casa nos gustó bastante: se veía amplia, cómoda y muy práctica para vivir allí, sobre todo en invierno. Tenía 3 dormitorios, 2 baños, un amplio salón, un despacho, una cocina recién reformada, una salita con chimenea, dos porches (delantero y trasero), piscina, garaje, habitación de invitados, despensa, ático, sótano… Y el jardín… Bueno, no nos esperábamos semejante espacio abierto para que nuestros peques pudieran jugar, correr y desfogar en los días de primavera y verano. Es cierto, que la casa implica mucho más trabajo en cuanto a limpieza y mantenimiento (pero como todo, cada decisión tiene sus cosas buenas y no tan buenas…), pero afortunadamente parte del trabajo (como cortar el césped), ya lo tenían arreglado los propietarios teniendo contratado un servicio para realizar esas labores (y por lo cual no tenemos que pagar nosotros nada y podemos despreocuparnos totalmente). Justo cuando decidimos que aceptaríamos la oferta de la casa del jefe, recibimos una carta de la agencia de alquiler de los apartamentos en la que nos informaban que si renovábamos el contrato un año más este otoño, el alquiler iba a incrementarse en 200$ más al mes. Fue como una señal más que nos decía que estábamos tomando la decisión correcta al mudarnos a la casa.

El jefe de mi marido quería alquilarnos la casa con todos sus muebles, pero tras hablarlo con ellos, les comentamos que preferíamos que retiraran los suyos e instaláramos los nuestros. Teniendo dos peques me daba más seguridad y tranquilidad usar nuestros propios muebles y no estar en modo alerta constante, bajo el temor de que un hijo mío derramase leche en un sofá o corriese con rotulador en mano y manchara una mesa. Por suerte, los propietarios son padres también (aunque ya de hijos creciditos) y saben de lo que hablo. A pesar de todo, insistieron en dejarnos algunos muebles y nos juraron que no pasaba nada si los niños los manchaban o estropeaban, ya que teniendo ellos dos perros esos muebles tendrían que cambiarlos tarde o temprano cuando volviesen de su estancia en el extranjero. Me pidieron que por favor no sufriera por nada, y que disfrutáramos de la casa, que dejásemos a los niños ser niños. La casa quieren renovarla, cambiarle suelos, repintar paredes, y cambiar muebles a su regreso. Así que aceptamos con algo más de tranquilidad, y muy agradecidos, que nos dejasen algunos muebles, televisores, artículos de jardinería… (entre otras sorpresas que decidieron dejarnos.)

Así que tras pasar las tres primeras semanas de agosto en España empaquetando todos nuestros enseres y vaciando nuestra casita, dijimos adiós a la familia, y volvimos a EE.UU., donde en menos de una semana teníamos que desmontar todos nuestros muebles, vaciar el apartamento e instalarnos en la casa, antes de que finalizase el contrato de alquiler del piso el 1 de septiembre.

Tras contrastar precios y decidir cuánto queríamos ahorrar o gastar en la mudanza del piso a la casa, aprendimos dos cosas: 1) las mudanzas son caras; el precio más económico de promedio de cualquier empresa de mudanza aquí eran unos 800-900$. 2) es posible hacer una mudanza low-cost, si la hacemos nosotros mismos. ¿Cómo? Pues alquilamos un camión de mudanza y nosotros mismos desmontamos los muebles, los bajamos del apartamento al camión, y luego el resto de cosas (ropa, juguetes, lámparas, etc.), las llevamos nosotros después en nuestro coche, haciendo varios viajes del piso a la casa. El camión lo alquilamos por un día sólo, y lo usamos para hacer un sólo viaje del apartamento a la casa. En total nos salió todo por 48$ (en este precio está incluido el alquiler del vehículo, seguro, y las millas recorridas). No está mal, ¿verdad?

Os cuento cómo fue la mudanza en detalle: llegamos un domingo de madrugada, así que ese domingo nos dedicamos a descansar y hacer alguna compra de supermercado porque la nevera estaba vacía. El lunes, Hermanito Mayor, comenzaba un campamento o escuela de verano, así que en las horas en las que él estaba fuera, mi marido y yo, con la ayuda de Pequeñina aprovechamos para desmontar todos los muebles. El martes fuimos a alquilar el camión y procedimos a bajar todos los muebles mientras mi hijo volvía a estar en el campamento (aún me acuerdo de las agujetas de subir y bajar escaleras cargados de muebles). Esa tarde mi marido se llevó el camión a la casa y lo vació dejando los muebles en el garaje, mientras yo me dediqué a guardar la ropa en maletas, y hacer cajas con nuestras cosas. El miércoles por la mañana mi marido devolvió el camión y luego dedicó la mañana a hacer viajes en coche llevando cajas y maletas a la casa, mientras yo seguía en el apartamento guardando cosas en bolsas y haciendo limpieza de todo. Esa misma tarde, decidimos ya pasar la noche todos en la casa. Aún faltaban algunas cosas por recoger en el apartamento, pero no eran imprescindibles, y teníamos que volver a montar los muebles e instalar todo en nuestro nuevo hogar. Pero ya tendríamos que hacerlo en los siguientes días… Esa noche tocó dormir con los colchones en el suelo. Y también cenamos en el suelo, estilo indio, según decía mi hijo mayor. Para ellos fue toda una aventura… ¡Bueno, para todos lo fue!

El jueves nos dedicamos a ir guardando las cosas, e ir montando muebles. Por desgracia mi hija el miércoles y jueves se encontraba regular, lo cual hizo que me ralentizara un poco, ya que demandaba más atención. Al final acabó contagiándome, y el viernes ya caí yo enferma, con lo cual fue un día totalmente perdido, porque yo estaba con bastante fiebre, mucha tos, mocos, dolor de garganta y vómitos… Un cuadro. Mi marido se tuvo que encargar de los peques y no pudimos avanzar con la mudanza, desgraciadamente. Por suerte, el sábado amanecí mejor y volvimos a la carga. Nos hubiese gustado dejar todo el tema de la mudanza terminado el viernes y haber podido hacer planes chulos el último fin de semana de vacaciones de mi marido. Pero finalmente no pudo ser, y hasta el mismo lunes (que aquí era festivo, por ser Labor Day) estuvimos liados terminando de guardar las cosas y montando los últimos muebles. Justo a tiempo para volver a la rutina, porque el martes ya se incorporó mi marido al trabajo y los peques empezaban el cole esta misma semana, el viernes.

¿Queréis ver finalmente cómo es la casa en imágenes?

Aquí va:

photo_2019-09-04_13-37-41

Primero subimos por estas escaleras que conducen al porche delantero y puerta principal.

recibidor 2

Nada más entrar, encontramos el recibidor o entrada. Esa puerta blanca que se ve da al sótano, donde están la lavadora y secadora (y mil cosas más de los propietarios, que han dejado ahí almacenadas).

recibidor

Si queremos acceder a los dormitorios, podemos subir por las escaleras a la planta de arriba.

escalera

rellano entrada atico

En la planta de arriba lo primero que encontramos a mano izquierda es este mini cuartito o rellano con una ventana y puerta; ésta da al ático, donde están guardadas casi todas las pertenencias de los propietarios. Así que ahí no entramos nosotros.

dormitorio ppal

Justo en frente de las escaleras tenemos el dormitorio principal. Nuestros muebles son únicamente la cama, y 2 mesillas de noche. Lo demás es todo de los propietarios de la casa. Esta habitación tiene un armario empotrado también, aunque no llega a salir en la foto.

baño 2

Al otro lado de la escalera, a mano derecha, en el pasillo, hay un baño con ducha, bastante amplio.

cuarto niños 2

Junto al baño tenemos el dormitorio de los peques; éste es pequeño, y apenas caben las dos camas, esa cómoda y el armario, por lo que este cuarto sólo lo empleamos para dormir. Todos sus juguetes los hemos tenido que colocar en la planta baja, en una habitación que hemos convertido en despacho-habitación de juegos.

cuarto invitados 2

Y por último esta habitación es el otro dormitorio que hay en la planta superior, que no estamos usando nosotros, y cuyos muebles son los que había en la casa cuando vivían aquí los propietarios. Así que hemos dejado el cuarto tal cual lo dejaron, como cuarto de invitados, por si algún familiar o amigos deciden hacernos una visita.

desde escalera

Si bajamos de nuevo, y partimos desde la entrada, a mano izquierda tenemos el salón, y justo en frente, tenemos la cocina.

salón

Aquí está el salón, entrando desde el recibidor.

salón 2

Y si entramos en el salón, así se ve desde el comedor (el sofá color crema y el mueble de cajones, ni la mayoría de lámparas son nuestras). El salón tiene 3 puertas: una por la que se accede a la entrada de la casa, otra que comunica con la cocina y otra que da al despacho (que nosotros hemos convertido en playroom).

play room 2

Esta habitación es el despacho-playroom. Originalmente era un despacho, pero nosotros salvo por nuestros portátiles, que los tenemos en el escritorio, y así podemos trabajar cerca de donde están nuestros hijos y tenerlo todo bajo control, hemos decidido que sea la habitación de juegos de los peques. Hemos puesto todos sus juguetes, sus pinturas, lápices, papeles, libros, y cuadernos, sus puzzles, juegos, etc. Incluso hemos puesto aquí la tele nuestra, porque no somos de ver la tele, y sólo la vemos en familia los viernes por la noche, y algún ratito después de cenar les ponemos dibujos, mientras mi marido y yo recogemos la cocina y casa en general. Esa alfombra no es nuestra y estaba en el salón, en la parte del comedor. Pero hemos preferido traerla aquí, para que los peques estén más cómodos jugando en el suelo, ya que apenas estamos haciendo vida en el salón y no estamos usando el comedor para las comidas.

play room

Ni el escritorio es nuestro, ni la silla ni sillón. Pero la zona del sillón la hemos puesto como rincón de lectura; no se aprecia bien en la imagen, pero hay una mesita con una cesta con todos sus libros clasificados. Las bolsas que se ven apoyadas junto a la mesita y sillón, son las bolsas de la biblioteca que justo han traído los peques más libros de la biblioteca para leer en estas semanas.

salita 2

Y desde el despacho podemos salir al porche o a un pasillo que comunica con una pequeña salita con chimenea y televisión. Esa puerta marrón que se ve en el pasillito a mano izquierda, es una pequeña despensa. Mientras que la otra puerta comunica también con el porche.

porche2

Este es el porche elevado que tenemos junto al despacho. Desde este porche se accede a la piscina, que no es de obra.

firepit

Junto al porche elevado hay unas escaleras que comunican con el jardín y garaje, y este segundo porche con fire pit.

jardín 2

Esta es la piscina, y luego se ve atrás el resto del jardín (hasta los árboles de más al fondo, detrás de la caseta roja). En el jardín hay una cabañita donde se almacena la leña para la chimenea, y la caseta roja que la tienen como lugar donde guardar los cortacésped y máquinas quitanieve. En el lateral derecho del jardín (no aparece en las imágenes), hay un pequeño huerto y un manzano.

salita

Si volvemos dentro de la casa, estamos en la salita con chimenea. Los propietarios dejaron todo lo que véis: televisión, sofá, lámpara y alfombra. Si os fijáis bien, hay una puerta junto al sofá. Ésta da a una escalera: si vas hacia abajo, llegas al garaje, y si vas hacia arriba encontrarás una amplia sala para invitados (que ahora mismo hace la función de trastero con muebles y pertenencias de los propietarios, pero que nos dejan usar si tenemos invitados que vayan a quedarse a dormir una temporada, ya que tiene sofás camas, sillones, televisión, mesa de billar, mesa de ping-pong…).

escalera garaje

sala invitados

garaje

Nuestro coche es el pequeño. Todo lo que véis ahí son cosas de la familia de la casa. Nosotros sólo tenemos nuestro cochecito, el carrito de paseo de los niños, guardado en un armario del garaje, y las bicis de los niños, detrás de nuestro coche (no se ven en la foto).

También desde la salita de la chimenea se podría acceder a la cocina (la cocina tiene acceso desde la entrada, el salón, y la salita).

entrada

cocina 1

Esta es la vista de la cocina desde la puerta de la entrada (disculpad los cacharros en el escurridor, secándose). Como véis, se puede ir desde la cocina hacia la salita, o a mano izquierda hacia el salón. Pero si os fijáis hay otra puerta al fondo, entre las dos puertas que ya he mencionado antes. Esa tercera puerta da a un baño. Sí, algo raro que haya un baño en la cocina. Habrá que preguntarle al arquitecto en qué estaba pensando cuando hizo los planos… Porque justo detrás del baño está la despensa. Ya lo podría haber hecho al revés, ¿verdad?

cocina 2

Esta es la vista de la cocina desde la puerta de la salita. La cocina es una de las partes de la casa que más me gusta, junto con el jardín y porche delantero 🙂

baño 1

Y éste es el baño que hay en la cocina. Es bastante pequeñito, la ducha da claustrofobia, pero cumple su función.

¡Y esto es todo! ¿Qué os ha parecido? Si queréis ver cómo nos fue en la mudanza y ver un house tour en vivo, ¡he subido también el vídeo a mi canal de Youtube! (Podéis ver más detalles en el vídeo, ya que el formato vídeo se presta más a ello) Nosotros de momento estamos disfrutando de la casita, y descubriendo los alrededores, el barrio… Aunque la vuelta a la rutina ha sido inminente tras nuestra mudanza, justo ahora acabamos de empezar con la vuelta al cole y al trabajo… Ayer tuvimos Orientation Day y hoy han tenido el primer día de cole mis peques. Aún así seguiremos sacando ratitos de disfrute en la casa, aunque los días ya se estén acortando y refrescando (ya está empezando el clima otoñal aquí). De hecho, el otro día volviendo de pasear ¡nos encontramos con una familia de ciervos en nuestro jardín! Luego han vuelto otros días y para mis hijos es todo un acontecimiento. 🙂 Son cosas así por las que decidimos finalmente mudarnos a una casa (y por el motivo por el cual en España decidimos vivir en una casa y no en un piso), aunque las casas siempre impliquen mucho más trabajo y obligaciones (afortunadamente no nos tenemos que preocupar de cortar todo ese césped, ya que los propietarios tienen ya contratado a una persona que se encarga de cortar el césped del jardín). Los peques disfrutan de tener un jardín donde jugar con las bicicletas, cometa, persiguiendo animales, explorando, jugando con la pelota… Ya hablaremos cuando llegue el invierno si estamos tan contentos de vivir en una casa, teniendo que retirar la nieve cada mañana para salir al cole.

¿Vosotros sois más de casa o de piso? ¿Os ha gustado la casa? ¿Cómo os imaginabais una casa americana por dentro? ¿Os mudaríais a una casa así o preferiríais el apartamento en el que vivíamos antes? 

2 comentarios en “¡Nos mudamos!

  1. Y dices que pagáis menos en esa casa que en el piso??? 😱😱
    Me parece enorme. Me ha gustado excepto la zona de salones que está un pelin anticuada. Pero yo me pregunto, ¿para que quieren tanto salón?
    Que por cierto, se te ha pegado su forma de ver las cosas porque mira que decir que la habitación de los peques es pequeña… Eso en España se calificaría como una habitación amplia… Jajaja
    Yo de piso totalmente, se trabaja menos pero claro las casas tienen sus ventajas. Para mí lo más rollo es el subir y bajar escaleras.
    Oye y entonces, el año que viene otra mudanza??
    Besos!

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    1. Sí, pagamos mucho menos que en el piso. Aquí con el alquiler de la casa y todos los gastos asociados (luz, agua, gas, internet…), pagamos algo menos de lo que pagábamos sólo por el alquiler del apartamento.
      Y yo pienso igual que tú. Para qué quieren tanto salón… No lo entiendo.
      jajaja creo que la foto puede engañar en el cuarto de los peques. Es exactamente del mismo tamaño que la habitación que tenían mis peques en nuestra casa española. Es pequeña la habitación. Apenas se puede abrir los cajones de la cómoda con las camas. En un piso se trabaja menos, porque no hay jardín o escaleras… Eso sin duda. Pero esta casa al menos no tiene moqueta, que a mí la moqueta del apartamento me llevaba por la calle de la amargura. jajaja
      La zona de los salones tienes razón, es antigua. Los propietarios quieren renovarlo todo cuando vuelvan (ten en cuenta que la casa es de principios del siglo XX!).
      Y sí, el año que viene nos tocará otra mudanza jeje pero no quiero pensar en ello todavía!
      Gracias por tu comentario!

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