La copa menstrual

Sé que normalmente hablo de nuestras excursiones, o comparto recetas, o bien os muestro pinceladas de cómo es nuestra vida en EE.UU.. Rara vez os cuento algo más personal, ¿verdad?

Sin embargo, creo que a veces contar una experiencia personal puede ayudar a otras personas que se encuentren en una situación similar a la tuya. Y éste creo que es uno de esos casos, aunque se trate de hablar de un tema más íntimo y en muchos lugares considerado tabú.

Hoy os voy a contar mi experiencia usando la copa menstrual. Y antes de nada aclaro que no, no es un post patrocinado ni existe ningún tipo de colaboración ni compensación de ningún tipo; os comparto mi experiencia tal cual es y con mis recomendaciones. Así de simple. Dicho esto, hacía meses que me rondaba la idea de dejar de usar las compresas desechables de una vez por todas y hacerme con una copa menstrual, braga menstrual o compresas de tela. Mis periodos nunca han sido llevaderos, y desde mi último embarazo, son peores (más dolorosos, abundantes y me duran bastantes días). Obviamente tras consultarlo con mi ginecóloga y ver que no existía ningún problema médico, la única solución que me proponían era tratamiento hormonal, lo cual descarté. Pero cada mes la menstruación venía, y yo cada vez le cogía más manía a las compresas y tampones desechables. Me hacían sentir tan incómoda (picores, irritación, sequedad, mal olor…), andaba siempre obsesionada con no manchar la ropa, me limitaban mucho el día a día (no hacía ejercicio físico, no iba a la piscina, no dormía cómodamente…), el ver la cantidad de plástico que acababa tirando a la basura cada mes me hacía sentir culpable, el dinero que gastaba cada mes en paquetes de compresas y tampones no era poco, además del riesgo que existe de sufrir síndrome de shock tóxico.

En resumen las compresas me irritaban enormemente y me producían rozaduras y escoceduras; los tampones me resecaban muchísimo provocándome picores, y con mi abundante menstruación me tenía que estar cambiando los días “fuertes” cada hora, y combinarlos también con una compresa porque siempre acababa manchando. Un engorro. Ya estaba hasta las narices, si os soy sincera.

Hace un par de años, una socorrista de piscina me comentó que ella usaba una copa menstrual y que estaba encantada. Yo por aquel entonces leí diversas opiniones por Internet y no quedé convencida. Yo ya había tenido dos embarazos, uno con un parto con un gran desgarro, ¿y si no había una copa que me sirviera o simplemente mi cuerpo ya no podía usar copa? ¿Y si me perjudicaba más a mi suelo pélvico o me provocaba un prolapso? Había leído tantas historias tanto buenas como no tan buenas, que no sabía qué creer.

Sin embargo, desde que cambié mi alimentación basándola en comida real, con alimentos frescos y mínimamente procesados, también fui haciendo pequeños cambios en otros aspectos de mi vida, como en la higiene, usando desodorantes sin sales de aluminio, champús sin parabenos, sulfatos ni siliconas, etc., prestando más atención a qué exponíamos nuestro cuerpo. Y el tema de las compresas y tampones desechables era algo que no me tenía contenta, pero tampoco me animaba a cambiarlo, por eso de “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Hasta que hace unos meses conocí una empresa, CYCLO, dedicada precisamente a unas menstruaciones más sostenibles y naturales, sin sustancias nocivas para nosotras o para nuestro planeta, vendiendo copas menstruales, compresas de tela y braguitas menstruales, entre otros productos naturales para sobrellevar nuestras menstruaciones de la mejor manera posible (infusiones, reguladores hormonales, sacos térmicos…). Una de las cosas que más me gustaban era que era una empresa española, y las copas CYCLO eran una marca propia elaboradas y diseñadas en España, teniendo en cuenta rigurosos requisitos: eran 100% de silicona de grado médico, transparantes, sin tintes de ningún tipo…

Cuando estuve este verano en España quise aprovechar y comprar una copa CYCLO, pero justo cuando fui estaban de vacaciones y no me interesaba entonces hacer el pedido y recibirlo en España cuando yo ya no estaba. Pedir a mis padres que me envíen la copa a EE.UU. con todo el rollo de aduanas, los gastos que conllevan y arriesgándome a que se perdiera por el camino fue una idea que también descarté. Y por desgracia esta empresa no hace envíos internacionales ni comercializan su copa en el extranjero.

Entonces me puse a buscar y buscar copas menstruales y compresas de tela que fueran lo más parecidas posibles a las que venden en CYCLO. Aquí en EE.UU. prácticamente todas las copas menstruales son de colores (y yo quiero cuantas menos sustancias químicas mejor, así que no quiero que tenga tintes). O con el rabito muy largo. O no especificaban en muchos casos de qué material estaban hechas. Algunas decían que eran muy rígidas, y otras muy flexibles… En fin, que estaba a punto de tirar la toalla. Me habían recomendado Intimina Lily Cup, pero que tuviera color no era lo que yo buscaba. Hasta que encontré Organicup.

Aunque se llame Organicup en realidad de orgánica no tiene nada si tomamos literalmente la palabra, pero decidieron bautizarla así porque es realmente y puramente silicona de grado médico 100%, sin ningún tinte añadido, es vegana (no testada en animales), e hipoalergénica. Viene en 3 tallas: Mini (para adolescentes), talla A (para menores de 30 años que no han tenido parto vaginal), talla B (para mayores de 30 años o que hayan tenido parto vaginal). No es muy flexible, pero no es extremadamente rígida, creo que es como debería ser. Se adapta bien a tu cuerpo, pero es lo suficientemente rígida para que se abra bien y no quede plegada, evitando que se produzcan pérdidas.

Lo de las tallas es algo bastante subjetivo y personal a mi modo de verlo, ya que cada cuerpo es único. Por más que se empeñen en estandarizar y clasificar en 2 ó 3 tallas. Yo tendría que haber escogido la talla B, según la guía de tallas. Pero cada cual conoce mejor su cuerpo, así que siguiendo mi instinto opté por la talla A. Prefería equivocarme con una talla pequeña, que con una demasiado grande. Creo que hasta cogerle el truco para poner y quitar la copa es mejor empezar con una talla pequeña que con una mayor, y así evitar una experiencia dolorosa que me haga cogerle miedo. Hay quien prefiere coger la que le corresponde según la guía de tallas y si le queda grande guardarla para más adelante, y comprarse una talla más pequeña. Cada cual que haga lo que le diga su instinto. Para mi sorpresa, la talla A resultó ser mi talla, aunque tenga más de 30 años y un parto vaginal a mis espaldas. ¿Quién lo habría imaginado?

Hice el pedido en Amazon, aunque luego he descubierto que también venden esta marca de copa menstrual en tiendas físicas como Walmart (además de la propia tienda online de la marca). Tuve la suerte de recibir la copa al día siguiente, justo cuando empezaba el día de más sangrado de mi menstruación. Así que cuando después de andar fuera de casa todo el día, cuando ya decidimos no salir más, la esterilicé y decidí probarla.

Viene en una cajita de cartón, dentro de su bolsa de tela de algodón orgánico. En el interior de la caja se incluyen instrucciones para su uso y cuidado.

Antes ya había consultado varias veces vídeos tutoriales de cómo usar la copa tanto de la misma marca como de otras marcas (ej. CYCLO), y eso me ayudó a sentirme confiada y sin miedo alguno. Probé varios plegados hasta que di con el que más cómodo me resultaba, el plegado “flor” o “punch-down fold“. Para la primera vez que me quise poner la copa, preferí hacerlo en la ducha, así no me agobiaba con manchar nada y estaba más relajada. Sinceramente pensé que me costaría más ponerla, que no conseguiría colocarla bien, o que me molestaría… Pero contra todo pronóstico, me resultó muy sencillo, no sentía nada la copa, y en cuestión de segundos, la copa quedó bien colocada, totalmente abierta, evitando que se produjeran fugas. Y, ojo, no hay que colocarla tan arriba como un tampón, sino dejando el rabito a ras de los labios vaginales (si queréis saber más, podéis encontrar información muy detallada aquí).

Como era mi día de menstruación fuerte, cada dos por tres iba al baño a comprobar si estaba teniendo pérdidas. Para mi sorpresa, ¡no tuve ninguna! Normalmente puedes tener la copa hasta 12 horas sin necesidad de vaciarla y lavarla, pero como era mi día más sangrado, preferí vaciarla a las pocas horas y luego probar qué tal toda la noche. Después de toda la noche, a la mañana siguiente me levanté con la agradable sorpresa de ver que no había manchado nada, y que aunque estaban siendo los días de menstruación más abundante, descubrí que realmente no sangraba tanto como las compresas o tampones me hacían creer.

El resto de días estuve haciendo vida normal, estando varias horas fuera de casa y sin necesidad de estar vaciando la copa cada dos por tres. La podía tener entre 6 y 12 horas sin necesidad de vaciarla. Y otra de las mejores cosas de usar copa es esa: solo tienes que sacarla, vaciarla, lavarla con agua fría, y volverla a poner. No hace falta ir llevando recambios. Si estás fuera de casa y crees que será necesario cambiarte de copa en un baño público, lo mejor es llevar contigo una botellita de agua para enjuagarla sobre la taza del wc y volverla a introducir sin necesidad de tener que salir del wc con la copa manchada e ir al lavabo (¡obviamente luego sí deberías ir al lavabo a lavarte bien las manos con agua y jabón!).

La parte que al principio me costó algo fue el momento de sacar la copa. La copa estaba ahí, el rabito de la copa seguía ahí, todo estaba en su sitio. Después de la primera noche sí había ascendido un poco, pero nada alarmante, y con hacer “pujos” fue suficiente para bajarla. Para sacarla primero hay que romper el vacío que se produce, apretando por la base de la copa. Luego se va sacando ligeramente inclinada cogiéndola de la base, no del rabito (el rabito no sirve para tirar, ¿eh?). Aunque sólo me resultó complicado la primera vez, luego ya le pillé el truco y no he tenido problema alguno. Como todo en la vida, es cuestión de práctica. Practice makes perfect.

Después de haber acabado mi primera menstruación usando todos los días y noches la copa menstrual no podría haber tenido una experiencia más positiva. Si me arrepiento de algo es de no haber dado con esta copa antes aquí en EE.UU. o no haber conocido CYCLO antes de que me mudara aquí, porque me habrían hecho las reglas mucho más llevaderas. A continuación os comparto punto por punto los motivos por los que decidí pasarme a la copa:

Adiós picores, irritación, sequedad o infecciones: la copa no reseca, ni irrita ni altera tu pH vaginal, ya que no absorbe sino que se encarga de recoger tu sangre, a diferencia de las compresas que están hechas de plástico y blanqueadas con cloro y dioxinas, e irritan y luego dan mal olor; o los tampones que resecan al absorber no solo la sangre sino también flujo.

Ahorro económico: la copa Organicup me costó 27,95$, la copa CYCLO cuesta 25,90€. Yo de momento sólo me he comprado una copa y con eso me vale para toda una menstruación, luego la esterilizo y me sirve para los siguientes periodos. Una buena copa menstrual te puede durar hasta 10 años, si sigues las instrucciones de cuidado que indica su fabricante. En cambio si usamos compresas o tampones desechables, cada mes tenemos que gastar bastante (sobre todo si tienes menstruaciones muy fuertes).

Ecológica/sostenible: la copa menstrual no contamina, y te permite vivir la menstruación sin generar residuos, a diferencia de compresas y tampones (que contienen plásticos y otras sustancias tóxicas que no son biodegradables). La silicona de grado médico de las copas menstruales no es un material plástico, sino que proviene del silicio, presente en rocas, cuarzo y arena. Es natural y no contaminante. Y al ser reutilizables durante 10 años, usar una copa menstrual se considera Zero Waste. Os recomiendo que leáis más información sobre este tema aquí.

Higiénica: con las compresas he sufrido a veces infecciones, con los tampones existe el riesgo de SST (síndrome de shock tóxico) y además si vas a la piscina por el hilito del tampón se absorbe también el cloro o pis que haya en el agua… algo muy poco higiénico, ¿verdad? Por el contrario, la copa menstrual es hipoalergénica ya que la silicona de grado médico es inocua para la salud (se utiliza en marcapasos o catéteres médicos), no altera tu pH, y no permite que el cloro u otros fluidos o sustancias entren en contacto con tu sangre o dentro de la vagina, como ocurre con los tampones. Después de cada vaciado, se lava bien con agua fría y al finalizar el ciclo (o antes de usarla el primer día de menstruación), se esteriliza hirviéndola durante 3 minutos en un cazo, garantizando de este modo que no haya ninguna bacteria. Mientras no se utilice, se guarda en su bolsita de tela para que no se estropee la silicona.

Apta para todo tipo de menstruación: yo siempre he sido de reglas abundantes, y me he vuelto siempre loca buscando compresas súper con alas y extra largas para esos días de más sangrado, y luego compresas con menor absorción y menor tamaño para los días menor sangrado; igual me ocurría con los tampones, tenía que coger siempre una caja de tampones de máxima absorción y otros pequeños para los últimos días de regla. Con la copa esto no es necesario. La talla de la copa no depende de la cantidad de sangre sino del tamaño de tu vagina y factores que influyen como la edad o partos. La diferencia en capacidad de una talla a otra es muy pequeña, así que realmente lo que hay que mirar es la talla que vaya bien con nuestro cuerpo. Si tienes reglas abundantes, deberás vaciar la copa con más frecuencia, pero aun así durará mucho más tiempo que un tampón o compresa súper. Para que te hagas una idea: la capacidad de una copa es similar a la de 3 tampones. Los días con menor sangrado podrás tener la copa hasta 12 horas sin necesidad de vaciarla.

Yo hasta hace 6 meses era de las que decía que jamás usaría una copa, que no era algo para mí. El miedo y algunas malas experiencias que había leído por internet me mantenían reacia a hacer el cambio. Pero llegué a un punto en el que no aguantaba más la incomodidad de llevar compresas y tampones, y el sentimiento de culpabilidad por la cantidad de residuos que generaba, era mayor a mis miedos. Así que me puse a buscar hasta dar con la copa menstrual que yo quería. Como seguía sin tenerlas todas conmigo, y tenía poca fe en que mi relación con la copa fuera a funcionar, también me compré un pack compresas de tela de algodón orgánico. ¿Y sabéis qué? Ni las he estrenado todavía. No me ha hecho falta. De todas formas, ahí las tengo preparadas por si algún día me hicieran falta o para combinarlas junto con la copa. Pero de momento no puedo contar qué tal son, porque ni las he estrenado.

¿Vosotras usáis copa menstrual? ¿Y compresas de tela o braguitas menstruales? ¿Os animaríais a usarlas? ¿Cuál es vuestra experiencia?

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