Navidades “a la española” en Massachusetts

Estas Navidades no pudimos viajar a España a pasarlas con nuestras familias, y no nos quedó más remedio que vivir las fiestas aquí, en Massachusetts nosotros cuatro. Era la primera vez que estaríamos lejos de los abuelos y la bisabuela en estas fechas, y siendo nosotros muy apegados a nuestras familias, el panorama se nos presentaba duro. Sin embargo, no quisimos que las circunstancias nos borraran la sonrisa ni la ilusión así que nos propusimos intentar seguir nuestras tradiciones a pesar de no estar en nuestra querida patria.

Para empezar, unas Navidades no se sienten Navidades si no tenemos algunos alimentos indispensables, como los turrones, los roscos de vino, bombones, pata de jamón, mis queridas patatas San Nicasio (las mejores patatas fritas del mundo, y son del pueblo más bonito de Andalucía, el pueblo de mis abuelos, Priego de Córdoba), marisco…

Pero obviamente aquí no es típico ni se conocen muchos de estos productos, pero no por ello es imposible hacerse con algunos de ellos. Si sois españoles expatriados en Massachusetts, a continuación os comparto dónde conseguí comprar nuestros indispensables navideños este año.

Productos españoles navideños (o no) comprados en EE.UU.

Turrones: hay muchos en Amazon, también en tiendas online como La Tienda o Despaña. Asimismo se pueden encontrar algunos turrones españoles en tiendas físicas como Walmart, T.J. Maxx, Marshalls o HomeGoods.

Patatas San Nicasio: para los que las conocen, no hay otras iguales. Y yo os puedo asegurar que son las mejores patatas fritas del mundo. Juro por estas patatas. Para los expatriados, deciros que fuera de España las comercializa José Andrés, y las encontraréis en diversas tiendas físicas gourmet (las vi en Boston, pero no recuerdo el nombre), y también online, como en Mercado Little Spain y Yümmy Bazaar.

Roscos de vino: nosotros no somos de polvorones ni mantecados, pero los roscos de vino o de anís nos encantan, y nunca faltaban en casa de mis abuelas. Así que este año buscamos y conseguimos una caja de La Estepeña en Amazon (donde también venden cajas de polvorones y mantecados). Sin embargo en tiendas físicas de aquí no los he encontrado.

Bombones: no somos fieles a ninguna marca en particular, en España solíamos comer de la marca Lindt o Ferrero Rocher, y estos se encuentran fácilmente en cualquier supermercado. Nosotros los compramos a buen precio en Costco.

Bolitas de coco: esto, queridos amigos expatriados, es lo único que no he encontrado por ningún lado, ni en tiendas físicas gourmet, ni en grandes superficies, ni por Internet, ni en reposteros españoles, ni locales de comida española… nada. Ni rastro. Y mira que es mi dulce favorito de las Navidades, después del turrón de chocolate. ¿Solución? Las hice yo. Tengo la receta grabada, pendiente de editarla, y cuando pueda también os dejaré post con la receta en el blog. 🙂

Chocolate fudge: no es un dulce español, lo sé. Es más bien un dulce típico de esta zona de Nueva Inglaterra, y está delicioso, aunque es una bomba de azúcar. Eso sí, no es barato. Sin embargo, encontré de casualidad la receta, y más fácil no podría ser. Así que también lo hice casero. En cuanto pueda, compartiré la receta por aquí.

Pata de jamón: normalmente no acostumbrábamos a comprar cuando vivíamos en España, porque nuestra casa sevillana era muy húmeda y acababa estropeando el jamón (así nos pasó el primer año que vivimos allí), así que siempre acabábamos comiendo jamón únicamente cuando íbamos a casa de mis padres (que afortunadamente era muy a menudo). Pero a medida que se aproximaban las Navidades aquí, más echábamos de menos tener una patita de jamón y poder tomarnos una tapita de vez en cuando. Por suerte, el llevar un año aquí ha hecho que nos hayamos hecho ya con una bonita tribu de españoles (y también mejicanos, venezolanos, brasileños…) que nos recomendaron las patas de jamón que habían puesto en venta en Costco. Por 100$ tienes una pata de jamón serrano de la marca Noel, con jamonero y cuchillo. Eso sí, o te das prisa, o cuando vayas no quedan. También vendían pata de jamón ibérico de bellota por algo más de 500$ (con jamonero y cuchillo también incluido) de la marca Covap. Como imaginaréis, el de bellota poca gente se lo puede permitir y quedaron algunos en el stand durante más tiempo, pero la pata de 100$ en una semana voló. Nosotros cuando fuimos, sólo quedaban 4 patas. Sólo nos atrevimos a comprar una por probar qué tal está. Para nuestra sorpresa, resultó ser muy buen jamón y nos encantó, así que a los pocos días volvimos a comprar otro jamón (las patas vienen envasadas al vacío, con lo cual se pueden comprar varias e irlas consumiendo sin prisa), pero ya no quedaban más. Estas patas de jamón las ponen a la venta en Costco únicamente en diciembre, unas semanas antes de Navidad, pero también siguen vendiendo en su web el jamón de bellota Covap y otras variantes italianas fuera de temporada navideña.

Quesos españoles: nosotros acostumbramos a cenar por Nochebuena y Nochevieja tapas de quesos, jamón, chacinas, y mariscos. Los quesos son otro producto estrella en las Navidades. He encontrado bandejitas de surtidos de quesos españoles en Trader Joe’s a muy buen precio, y también en Costco, en éste último, de la marca García Baquero. Personalmente me gustaron más los quesos de Trader Joe’s, pero para gusto, colores.

Tapas: encontré una bandejita doble con salchichón, chorizo y jamón de la marca Noel en Costco, que no estaba nada mal. Para nosotros cuatro nos vino de perlas para acompañar en las cenas de estas fiestas.

Aceitunas: encontrar aceitunas como las que venden en España sin mil ingredientes nocivos, es casi misión imposible. Pero una vez que las encuentras, ya sabes donde comprarlas. Encontré aceitunas gordales con hueso en Trader Joe’s y también rellenas de pimiento en Shaw’s, de la marca Mezzetta en este último supermercado. A veces también se encuentran en Walmart, donde también compramos a veces altramuces (aquí llamados lupini beans).

Paté: aquí encontrar paté o foie gras es misión imposible. Nosotros no somos de comer paté, porque no es lo más sano, pero siempre es algo que está presente en las mesas de Nochebuena y Nochevieja. De hecho es el único momento del año en el que lo comemos. Me volví loca buscando por todos los supermercados y tiendas gourmet de nuestra zona, y no encontré por ningún lado. Seguramente en Whole Foods vendieran, pero no tuve ocasión de ir a uno. Sí encontré finalmente en Amazon un paté que me convenció, de la marca Les Trois Petits Cochons (me hace mucha gracia el nombre), y con ese paquetito tuvimos para disfrutar de unos ricos canapés en las fiestas.

Mariscos: aquí los mariscos no se pueden ni comparar con los españoles. Yo soy fanática del marisco, pero el de aquí no me gusta nada. No sabe a marisco, me sabe mal, a plástico, me desagrada bastante. Además no hay la variedad que se encuentra en España, ni mucho menos. La mayoría de lugares sólo tienen licencia para vender marisco congelado, que en el 90% de los casos vendrá sin cabeza, pelado, y muchas veces cocido, o incluso ya aliñado con condimentos varios. Sin embargo, si te vas a un mercado donde vendan pescado fresco, puedes tener suerte. También suelen vender en los famosos “shacks” el equivalente a los chiringuitos españoles (pero que poco tienen que ver), ya que no sólo allí te sirven pescado frito, cocido, o rebozado, sino que en algunos también tienen una zona donde venden pescado y marisco fresco recién traído del puerto. El problema es que estos shacks sólo abren en temporada de verano. Donde puedes conseguir pescado y marisco fresco de calidad es algún mercado de confianza, o bien en Costco, Shaw’s o en Whole Foods Market. Costco lo descarté cuando vi los precios que tenían. Una pequeña bandeja de patas de cangrejo costaban unos 200$. Gracias, pero no. Al final, acabé encargando a la pescadería de Whole Foods Market unas pocas de gambas, sin pelar (que ya es difícil encontrar…). Como no tengo Whole Foods Market cerca de mi localidad, hice el pedido a través de Amazon. La pena es que en lugar de las gambas que yo tenía en mente, me trajeron langostinos, y aunque venían con piel, no tenían las cabezas (una faena para quien quiera hacer fumet). Pero en cuanto a sabor, no me llegaron a conquistar… Otro marisco que compré fueron patas de cangrejo, que también pedí por Amazon. Éste lo compré congelado, y era de la marca Sea Best. Estaba de oferta, una caja de 2lb, por menos de 20$. No tenía yo muchas esperanzas puestas en las patas, tras mi mala experiencia en marisco congelado aquí en EE.UU., y sobre todo teniendo en cuenta la diferencia de precio tan abismal que había entre esta caja de patas de cangrejo y las que vendían en Costco. Sin embargo, para mi sorpresa, venían muchísimas patas, y estaban todas deliciosas. Repetiré seguro.

Roscón de Reyes: por desgracia no es algo que se encuentre en los supermercados o en las pastelerías, como es típico en España. Aquí con suerte encuentras las Roscas de Reyes, que es un dulce mejicano muy similar al español. En algún local de comida española, como Delicias de España, aceptan encargos ya sea para recoger en su local o lo envían exclusivamente en el estado en el que se encuentra la tienda. Aquí hemos dado (aunque ya tarde) con una repostera mejicana que vivió un tiempo en España, y aprendió la receta del típico Roscón de Reyes, y desde entonces los hace también por encargo a los expatriados españoles que vivimos por Massachusetts. A ella le compramos a última hora una rosca de reyes, en un evento latino que celebraba la llegada de los Reyes Magos, y debo decir que estaba riquísima y sabía exactamente igual que cualquier Roscón de Reyes español.

En cuanto a los platos que cocinamos por estos días fueron los siguientes:

Almuerzo del 24 de diciembre: guisado de rollos o liotillos (próximamente receta), acompañado de ensalada, y de postre, fruta y, en la sobremesa, roscos de vino.

Cena del 24: mariscos cocidos, platos de tapas de queso, embutidos, jamón serrano, patatas San Nicasio, aceitunas, ensalada de tomates aliñados, canapés con paté o con queso de untar y salmón ahumado o anchoas o rodajas de tomate. Postre: piña natural, y en la sobremesa, variado de turrones y bombones.

Almuerzo de Navidad: lasaña casera integral de pollo, acompañada de ensalada, y de postre, fruta.

Cena de Nochevieja: en casa, hora española mientras hacíamos videoconferencia con nuestras familias (bendito Whatsapp con llamadas grupales), cenamos tapas varias de marisco cocido, jamón, embutidos, aceitunas, patatas, ensalada y canapés de queso y salmón. De postre las 12 uvas. Luego en casa de unos amigos venezolanos volvimos a cenar, esta vez, tortilla de patatas (hecha por servidora), gambas al ajillo, pan de jamón (típico venezolano), jamón serrano, pan relleno de quesos… Y de postre, a las 0:00 hora loca, volvimos a comer 12 uvas, mientras veíamos por la tele el “countdown” en Times Square en NYC.

Estas fueron las comidas de los días especiales, pero como os imaginaréis, sobró comida y estuvimos comiendo sobras muchos otros días… Con lo cual hemos estado comiendo como Reyes todas estas fiestas.

Planes navideños

Entre las actividades que hemos estado haciendo estas fiestas, he de reconocer que hemos preferido estar tranquilos, bajar el ritmo y descansar el máximo tiempo posible en casa. Sí fuimos un par de veces a patinar sobre hielo, una vez con unos amigos en Providence, en Kennedy Plaza; y la última vez para celebrar el cumpleaños de mi marido, en Foxboro, en Patriots Place (consejo: si vives por la zona, saca el pase de la biblioteca, y sólo tendrás que pagar el alquiler de patines, si no tienes propios). También fuimos por primera vez a Legoland, cerca de Boston, y les encantó tanto a nuestros hijos, que siguen pidiendo volver cada fin de semana (para poder entrar un adulto, éste debe ir acompañado de un niño; de lo contrario, sólo podrán entrar adultos, determinadas noches seleccionadas del año). Otro de los planes que hicimos fue organizar playdates en casa, para que los niños jugaran con otros niños, amigos suyos, y nosotros poder socializar con otros adultos, algo que es la práctica más habitual de socializar durante las frías tardes de invierno. Y por supuesto fuimos a pasear por Boston, y a ver luces navideñas en coche. Por último fuimos a celebrar Nochevieja en la biblioteca a una fiesta que habían organizado para los peques a mediodía, con talleres de manualidades, y música. Y lo que más nos faltó y notamos su ausencia (además de la presencia de nuestros seres queridos, obviamente), fue nuestras queridas cabalgatas y el día de los Reyes Magos. Por más que busqué y rebusqué, aquí nadie organiza nada similar. Lo más parecido que encontré fueron pequeños eventos organizados por asociaciones latinas (mejicanas, mayoritariamente), donde acudían los Reyes Magos y repartían algunos regalitos entre los niños asistentes. Estos eventos tenían lugar el fin de semana más próximo a los días 5 y 6 de enero. Finalmente fuimos a un evento que tenía lugar en Quincy, donde aprovechamos y compramos una rosca de Reyes. Los niños se lo pasaron muy bien, y vivieron todos estos días con la misma ilusión que cuando estábamos en España. Así que con eso nos quedamos. 🙂

¿Y vosotros? ¿Qué tal fueron las fiestas? Si sois expatriados, ¿las habéis pasado en España con los vuestros o en el extranjero? Si tenéis más recomendaciones sobre productos españoles encontrados por estas tierras, compartidlo en los comentarios y los incluiré en la entrada.

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