Trabajar en EE.UU.

Una de las preguntas más recurrentes que recibo (de amigos o en redes sociales) desde que nos mudamos a Estados Unidos es sobre cómo encontrar trabajo en este país.

Es un tema del que se puede hablar largo y tendido, y hay tantas experiencias como personas expatriadas en este país. En este post voy a intentar abarcar todas las ideas y opciones que conozco, pero soy consciente de que no lo sé todo, y se me pueden escapar otras alternativas a la hora de buscar trabajo en este país.

Primero os contaré todas nuestras idas y venidas hasta que finalmente surgió la oportunidad definitiva.

Recién acabados nuestros estudios en España, teníamos claro que queríamos probar suerte viviendo en el extranjero. Pensamos primero EE.UU. como destino, así que estuvimos buscando ofertas de trabajo en diversas plataformas online (LinkedIn, Infojobs, etc.), enviando CV (y carta de presentación, indispensable aquí), etc. Pero nada cuajaba. Sí, nos contactaban las empresas, incluso algunas veces llegamos a tener entrevistas por videoconferencia, pero en cuanto nos preguntaban por el tema migratorio (si contábamos con visado de trabajo o bien Green Card) automáticamente nos excluían del proceso de selección. Había muy pocas ofertas de trabajo en las que la empresa deseara actuar de sponsor (al menos en aquella época, por 2009-2010) y ayudara de intermediario a la hora de conseguir un visado de trabajo.

El conseguir trabajo aquí se hacía complicado en nuestro caso porque todo se resumía en lo siguiente: necesitas un visado de trabajo para poder trabajar en EE.UU., pero para poder tener un visado de trabajo necesitas tener una oferta de trabajo… Parecía la pescadilla que se muerde la cola.

Sin embargo, leímos sobre la posibilidad de obtener la Green Card a través de una lotería que realiza el propio gobierno de EE.UU. y de obtenerla, eso nos permitiría aspirar a cualquier oferta de trabajo sin ningún tipo de traba por falta de visado o burocracia migratoria. Así que nos inscribimos en el sorteo de la Green Card en 2011. En 2013 recibimos la llamada de que yo había conseguido la tarjeta, a través de la lotería realizada, y querían corroborar algunos datos para confirmar de que todo era correcto. Sin embargo justo acababa de nacer mi hijo 2 semanas antes de que me llamaran, y al no figurar en los formularios (que rellenamos en 2011) que teníamos un hijo, consideraron que lo rellenado no coincidía con el estado actual, y me la denegaron.

En la empresa donde trabajaba mi marido, al ser una multinacional, tiene oficinas repartidas por todo el mundo, y de vez en cuando, en la intranet publicaban algunas ofertas internas para empleados de la misma empresa, para trasladarse a oficinas ubicadas en otras ciudades o incluso en el extranjero, ofertas en las que tenían preferencia los empleados de la empresa, antes que cualquier otro candidato externo; ofertas en las que la empresa actuaba en todo momento como sponsor y te gestionaba gran parte de todo el papeleo para obtener visados/permisos de trabajo en el país extranjero en cuestión. En ese momento las ofertas internas de EE.UU. no nos parecían buenas, y preferimos probar suerte en Canadá. Parecía que el proceso para emigrar a Canadá era mucho más sencillo, sin tantas trabas, y además algo que nos daba más seguridad era que allí había sanidad pública (algo que uno valora aún más desde que se estrena en el mundo de la m/paternidad). Sin embargo, había pocas ofertas y todas, por alguna extraña razón, acababan cancelando el proceso, y no se acababa contratando a nadie.

Mi marido seguía mandando su solicitud a las ofertas internas de la empresa en países extranjeros, siempre que las condiciones o el lugar de destino nos resultaran atractivas (principalmente Canadá, aunque también en Alemania, Reino Unido, Francia, y en último lugar, EE.UU.). Así estuvimos hasta 2017, que decidimos cancelar la idea de emigrar por serios problemas de salud de un familiar muy cercano.

No obstante, en la primavera de 2018 mi marido recibió un email de una oferta de trabajo en EE.UU. dentro de la misma empresa, a la que había mandado su solicitud allá por finales de 2016 (para que os hagáis una idea de la lentitud con la que llevaban los procesos de selección de candidatos de las ofertas de trabajo). Nos pilló totalmente de sorpresa y estábamos desconcertados. Habíamos ya tomado la decisión de quedarnos en España pero a mi marido le hicieron una oferta que no podíamos dejar pasar. Fue una decisión muy difícil de tomar, pero lo hicimos pensando en lo mejor para nuestros hijos. Tras una entrevista en el extranjero, pronto recibimos la confirmación de que el puesto era suyo, y se inició todo el proceso burocrático para la obtención del visado de trabajo (la empresa cuenta con los servicios de unos abogados expertos en inmigración, que se encargan de preparar todos los formularios para tenerlos listos para presentarlos en la Embajada de Estados Unidos, en Madrid, y así obtener el visado). En nuestro caso la empresa prometió darnos una cuantía de dinero para hacer frente a todos los gastos derivados de pasaportes, DNIs, visados, billetes de avión y mudanza en general (os adelanto que finalmente esa cuantía no fue suficiente, y nos la dieron una vez que empezó a trabajar aquí en EE.UU., así que hasta que no estuvimos aquí instalados y mi marido trabajando en su nueva oficina, todos los gastos corrieron por nuestra cuenta).

Sin embargo, desde que vivimos aquí, conocemos a otros muchos expatriados, y aunque varios han venido también aquí por ofertas internas dentro de la misma empresa en la que trabajaban en España, hay otros que han podido venir aquí y encontrar trabajo de otras formas.

Una de ellas bastante común y con muchas posibilidades de éxito es haciendo algún curso, máster, programa de intercambio para docentes, becas o estudios universitarios aquí, en EE.UU.. Te puedes matricular/inscribir desde España, y con ello podrás solicitar visado de estudiante o intercambio. Hay muchos cursos de formación, especialización, másters o becas universitarias que incluyen prácticas en empresas, con lo cual en muchos casos mientras estudias aquí, también estás trabajando y recibiendo un salario (a veces es bajito, pero es un salario a fin de cuentas). En la mayoría de casos de expatriados que conocemos, gracias a esos cursos/becas, han conseguido luego ofertas de trabajo aquí o en las mismas empresas donde hacían sus prácticas les han renovado contrato, y teniendo ya una visa de estudiante o intercambio, han podido modificar sin tanto problema la visa, y tener permiso de trabajo aquí.

También existe la opción de venir como au-pair, ocupación que eligen muchos jóvenes universitarios o recién licenciados de otros países, para vivir durante uno o dos años en EE.UU. en la casa de una familia americana. Normalmente la mayoría de au-pairs vienen a través de unas agencias que se encargan del tema migratorio, seguro médico, y asignar a los au-pairs a cada familia por todo EE.UU. Nosotros conocemos personalmente varias personas que viven ahora mismo aquí como au-pairs y estarán aquí por 2 años, conviviendo con una familia para cuidar a sus hijos, mientras los padres están trabajando. Los au-pairs pasan a ser un miembro más de la familia, se les da un vehículo para uso propio y, aunque tienen días de descanso semanalmente, vacaciones propias y un salario, durante las vacaciones familiares van con la familia de viaje y tienen todos sus gastos pagados, e incluso los inscriben también en los clubes sociales de los que son socios todos los miembros de la familia, para que pueda ir el au-pair cuando lo desee al gimnasio, piscina, o actividades que organicen (hablo a raíz los casos que conocemos en persona aquí en nuestra localidad, quizás puede ser diferente la experiencia para otros au-pairs de otras agencias o en otras ciudades del país).

Otra opción es a través de contactos. Como en todo, muchas cosas en esta vida se consiguen a base de contactos. Si tienes familia, amigos, antiguos compañeros de trabajo que viven aquí, si estás en búsqueda de empleo en Estados Unidos, siempre viene bien probar suerte y preguntar entre tus contactos y hacerles saber tu interés por trabajar en este país. Es posible que no esté en su mano el conseguirte una oferta de trabajo, pero pueden quizás estar atentos a ofertas de trabajo local, y hacértela llegar. Si no conoces a nadie aquí, hay muchísimos grupos en Facebook de españoles expatriados en los que puedes preguntar, publicar un anuncio dando a conocer tu formación y experiencia y el tipo de trabajo que vas buscando, etc.

Venir como turista y buscar trabajo activamente, visitando físicamente numerosas empresas y presentar tu carta de presentación y currículum en persona, mientras te dure la estancia, es otra alternativa más. En este caso, es venir a la aventura y con pocas garantías de éxito (ya que no tienes permiso de trabajo, y es la principal traba que vas a tener a la hora de poder ser aceptada tu candidatura en un proceso de selección para un puesto de trabajo), pero al menos ganas conociendo bien la ciudad, te haces una idea de la cultura, las dificultades que te puede suponer el idioma, y si realmente es el lugar en el que desearías trabajar y vivir una temporada. También hay quien cuenta con unos ahorros importantes (500.000-1.000.000$) y vienen como inversores a abrir algún negocio en EE.UU. (estas personas serían aptas para solicitar el visado de inversores).

Visados de trabajo o residencia hay muchos, dependiendo de tu país de procedencia o del tipo de trabajo o actividad que vayas a desempeñar (aquí podéis consultar todos los tipos de visados). Nosotros tenemos una visa L1 (mi marido) y L2 (mis hijos y yo). La visa L1 es para trabajadores transferidos de forma interna dentro de una misma empresa, a las oficinas de Estados Unidos; mientras que la L2 es un visado para las personas dependientes del beneficiario de la L1. Un visado L2 no me permite trabajar aquí, pero viviendo aquí ya con este visado, puedo solicitar un permiso de trabajo. Asimismo una vez que estés en EE.UU. con un trabajo fijo, podrás solicitar la Green Card, con la que tendrás permiso de residencia y de trabajo permanente, y que sólo deberás renovar a los 10 años.

Actualización 2020 por COVID-19 en relación a la emisión de visados y Green Card: actualmente la emisión de nuevos visados de trabajo y Green Cards está suspendida. El presidente Trump hizo una suspensión de determinados visados por 60 días (en un principio), en plena cuarentena (segunda quincena de abril). Según nos informaron nuestros abogados de inmigración hace una semana, corren rumores de que es posible que se extienda la suspensión de nuevos visados hasta 180 días (o incluso la renovación de visados), pero aún no hay nada oficial ni confirmado. Aun así se nos aconseja ahora mismo a los residentes temporales con trabajo en EE.UU. que no salgamos del país, porque aun estando en posesión de un visado en vigor, existiría la posibilidad de que se nos denegara la entrada al país.

Nueva actualización con fecha del 22 de junio de 2020: actualmente existen dos prohibiciones paralelas, una directamente relacionada al COVID-19, y otra indirectamente debida al virus. Con la primera, se prohibe la entrada en EE.UU. de todo viajero procedente de una larga lista de países (incluidos los países del área Schengen de la UE), que podéis consultar en la web de los CDC aquí, a excepción de aquellas personas con la nacionalidad americana o residencia permanente en EE.UU, y alguna que otra excepción (que deberán hacer una cuarentena de 14 días tras su llegada). Los turistas o aquellos inmigrantes con permiso de trabajo (visados) no podrán entrar hasta que finalice esa prohibición (de momento no se ha determinado hasta qué fecha permanecerá en vigor esta prohibición). Con la segunda, se ha extendido la suspensión de nuevos visados de trabajo y de Green Cards que se realicen desde países extranjeros hasta el 31 de diciembre de 2020; para aquellas personas con un visado de trabajo en vigor y que sólo deban renovarlo, o aquellas personas que ya residen en territorio americano con la solicitud de la Green Card en proceso, no se verán afectadas con esta nueva proclamación del presidente Trump. ¿Qué significa esto? Que aquellas personas con un visado de trabajo en vigor residiendo aquí en EE.UU. no pueden salir del país, porque luego no podrán volver a entrar debido a la prohibición de la entrada de viajeros por el COVID-19. Si se está en posesión de la Green Card o nacionalidad estadounidense, sí te permiten la entrada, pero deberás hacer una cuarentena de 14 días al llegar a Estados Unidos. Para aquellas personas que estaban a punto de emigrar a EE.UU. y estaba en proceso la emisión de su visado de trabajo, es muy probable que se haya paralizado el proceso y no lo puedan tener hasta 2021 (los visados afectados, que son los más comunes, son los visados H-1B, H-2B, J y L; podéis leer la nueva proclamación con los visados afectados y las excepciones aquí).

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